El estilo shabby chic se caracteriza por su estética romántica y delicada, con un marcado efecto envejecido. Se inspira en casas de campo europeas, donde la elegancia se combina con un aire informal y acogedor.
Predominan los colores claros como blanco, crema y tonos pastel. Los muebles suelen presentar acabados desgastados o decapados, resaltando una apariencia antigua y artesanal.
Los textiles tienen un papel fundamental, con estampados florales, encajes y telas suaves que aportan ligereza visual. En conjunto, el estilo shabby chic transmite dulzura, nostalgia y una atmósfera luminosa y confortable.

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